Estaba todo dicho, todo hecho, todo parecía mas fácil, las nubes de ese inmenso cielo recobraban de nuevo su sentido.
Todo parecía recubierto con un débil manto, transparente pero a la vez tupido.
El mar tranquilo y sigiloso,lejos de aquellos sueños de tempestades donde perdía la calma.
Pero mi voz parecia como dormida, la voz que nace del mas profundo espacio de deseo, se había sumergido en las inmensidades de los oceanos. Estaba allí, escondida y sigilosa para que nadie pudiese verla ni descubrirla nunca. Nadie pudiese mirarla cara a cara y retarla de nuevo, y ella en su forma mas cruel y aguda, lanzar un suspiro de amor perpetuo.
Vivir paso a paso, apretando los pies contra el suelo, para no pisar en suelo frágil, que hiciese paso atrás, un comienzo. “Sigiloso, despacito, casi al son del viento, para que ni siquiera los pajaros notaran el leve crujir del deseo”
Cada día vuelvo a retar al destino, cada final es un comienzo nuevo, pero dejemoslo todo tal como estaba que no quiero sufrir de nuevo.
Pero toda verdad no se silencia para siempre, y una vez más salió a flote esos miedos, ¡Cayaa, que nadie los escuche! para no tener que finguir de nuevo.
No quiero retar al destino,inocente de mi, si cada día es un reto nuevo, por eso dejemoslo como estaba, que el amor se quede dormido con la nana del recuerdo.
El tiempo todo lo cura, el olvido se apodera de ello, lo hace amortiguado las dudas si fue o no fue verdadero.
Solo se que mi corazón acusa, no se si esta vivo o está muerto, pero indagó en esos mares de locura, como un potro salvaje corriendo.
No quiero retar al destino, has que se caye de nuevo, la voz que acusa dormida, silencio, solo quiero silencio shhhhhhhhh.